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De Vengoechea: “Estamos viviendo el ciclo del desgaste de ese famoso socialismo del siglo XXI”
2016-09-13
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FOTO: Mauricio De Vengoechea es especialista en manejo de situaciones de crisis de Gobierno
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Comparte en: Instagram facebook email Por: Ana Ayala     4'    7     225     Te gustó?
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América Latina vive un momento de transiciones tanto políticas como económicas. A propósito de su visita al país, Mauricio De Vengoechea, estratega político de amplia trayectoria, brindó una entrevista a NUMBERS by KREAB sobre las perspectivas de la situación actual en la región.

¿CUÁL ES SU VISIÓN SOBRE EL PANORAMA ACTUAL DE LATINOAMÉRICA VIENDO CAMBIOS TAN NOTORIOS EN LAS IDEOLOGÍAS DE LOS GOBIERNOS, POR EJEMPLO DESDE CRISTINA FERNÁNDEZ A MAURICIO MACRI EN ARGENTINA? ¿POR QUÉ EL CIUDADANO ESTÁ OPTANDO POR OTRA LÍNEA POLÍTICA?
Te voy a hablar como analista, no como consultor político. Yo creo que en el mundo de la política desafortunadamente se han ido perdiendo las ideologías que en un momento dado funcionaron, como cuando llegó el socialismo del siglo XXI, que yo creo que ni es socialismo ni es del siglo XXI: me parece más que es un nacionalsocialismo.

Hubo un momento de ideologías donde la gente estaba en contra del Acuerdo de Washington; ideológicamente vino una fuerza que movió a la gente hacia ese concepto antiamericano y contrario a que los americanos nos digan todo, e ideológicamente funcionó para ganar las elecciones y para que llegaran al poder estos personajes cansados de un desgaste del neoliberalismo, que había estado en la vanguardia y que también sacó a los Gobiernos militares, que tuvieron un período en América Latina.

¿Qué me dice eso? Que en el mundo hay épocas y que todo se gasta y se desgasta, es decir, que las cosas emocionan pero también decaen porque hay ciclos de la política y hoy estamos viviendo el ciclo del desgaste de ese famoso socialismo del siglo XXI, que es cierto que llegó con mucha esperanza para la gente y que además logró muchas cosas, no se va a decir que todo ha sido malo.

Hubo cosas buenas, como que 120 millones de personas salieron de la pobreza y entraron a la clase media y hoy están ahí, balanceándose entre seguir en la clase media o volver a la pobreza, pero esos mismos 120 millones de personas hoy tienen otras demandas distintas a cuando estaban en la línea de la pobreza. Hoy adquirieron capacidad de compra, entraron en una cosa que no quieren perder y les asusta ese desgaste del socialismo del siglo XXI o de los Gobiernos neopopulistas de izquierda en los que se cumplieron algunos de los objetivos cuando había dinero para darle a la gente una limosna —no enseñarle a pescar sino darle el pescado—… pero ese dinero se acabó porque estos grupos no pudieron guardar para los momentos de crisis.

ENTONCES, ¿ES LA CLASE MEDIA CREADA POR ESTOS GOBIERNOS LA QUE SE ESTÁ ENCARGADO DE HACER QUE AHORA SE CAIGAN?
Yo soy colombiano y he venido muchas veces a Ecuador. Te juro que el Ecuador de hoy es muy distinto al de hace 30 años. Hoy en día los ecuatorianos han conseguido cosas muy importantes: por ejemplo, son orgullosos, recuperaron un sentido de pertenencia, y eso no sucedía antes, y eso se logró en estos años, es algo que hay que reconocérselo al Gobierno de Correa. Hicieron, además, cosas de las que se sienten orgullosos: yo, como colombiano, tengo envidia de sus carreteras y eso hoy la gente no lo quiere perder.

Nadie puede perder las carreteras, pero puede perder su empleo, ¿por qué? Porque entramos en el proceso del capitalismo de Estado que hoy se está acabando porque ya no hay recursos para sostener ese capitalismo, porque el Estado no supo generar riqueza, solo supo dar, no supo construir redes de producción.

Aparte, han espantado y ahuyentado ideológicamente a aquellos que saben producir, no hay inversión extranjera. Ese socialismo del siglo XXI ha creído que lo que tiene que hacer es pelear con los pelucones, como dice el presidente Correa, y eso no es lo que hay que hacer, sino que a todos les vaya bien. Todos son ecuatorianos en Ecuador, todos son venezolanos en Venezuela, todos son argentinos en Argentina, ¿qué necesidad hay de enfrentar a los unos con los otros cuando en realidad hay que unirlos?

POR OTRO LADO, BRASIL ATRAVIESA UNA CRISIS POLÍTICA QUE ALGUNOS TILDAN COMO GOLPE DE ESTADO Y OTROS COMO UN PROCESO POLÍTICO NORMAL. ¿CÓMO ANALIZA ESTE HECHO Y CÓMO DILMA PODRÍA RECUPERAR SU IMAGEN PARA PARTICIPAR EN OTRO PROCESO ELECTORAL?
El caso de Dilma es bastante interesante de analizar, porque yo no sé si ella es culpable o no, pero lo que me queda claro es que quienes la juzgaron son tan culpables o más culpables que ella, o sea, que de alguna manera la gente que se montó para tumbarla y se quedaron con el poder a lo mejor van a terminar igual que Dilma. Es decir, que la situación de corrupción que hay en la clase dirigente brasileña —porque la corrupción siempre ha sido en América Latina parte del paisaje— destapó una olla podrida y no es Dilma, son todos.

Dilma creo que sí ha sido un poquito víctima del tema, porque, a diferencia del Ecuador en una época donde tumbaban a los presidentes, a ella la sacaron constitucionalmente, nadie la sacó a la fuerza: hicieron un proceso que está en la Constitución, se dieron todos los pasos para cumplir con ese proceso y a través de un proceso constitucional la cambiaron. Algo similar a lo que están tratando de hacer los venezolanos con el proceso revocatorio de Maduro, que está en la Constitución.

“Qué hace Dilma” era tu pregunta… Es interesante, porque si miras hoy los números de investigación, la imagen del Partido de los Trabajadores no se ha afectado mucho, y si las elecciones fueran mañana el Partido ganaría con Lula da Silva, mira qué interesante. Eso quiere decir que aún son fuertes como partido.

Si yo hubiera sido Dilma, hubiera renunciado. ¿Por qué no lo hizo? Bueno, tal vez ella sienta que es inocente —y no soy juez para juzgar eso—, pero creo también que Dilma en su historia fue una mujer que estuvo en la guerrilla, que ha sido perseguida, que ha estado en varias luchas. Yo siento que ella lo que va a hacer para recuperarse es volver a su pasado de luchadora y salir adelante. Creo que sus asesores y abogados han sido muy hábiles en dejar, a sabiendas de que la iban a sacar, hasta último momento que no la dejaran inhabilitada, porque eso le da juego para ir al Congreso y puede tener un papel relevante.

OTRO ASPECTO DE AMÉRICA LATINA (QUE USTED, COMO COLOMBIANO, PUEDE COMENTAR DE MEJOR MANERA) ES EL ACUERDO DE PAZ ENTRE LAS FARC Y EL GOBIERNO DE COLOMBIA. ¿CÓMO EXAMINA ESTE CASO?
Como colombiano me siento muy complacido y contento de que hayamos terminado por sentarnos en la mesa y suscribir el acuerdo para finalizar el conflicto armado que tuvimos durante casi 60 años. Lo que creo que no nos podía pasar era seguir poniendo condiciones para sentarnos, porque para arreglar las cosas se debe conversar y negociar.

Desafortunadamente, la paz se ha convertido en un tema de Uribe y Santos, en una polarización de dos políticos, y eso no le conviene al país. Yo creo que en eso no consiste el plebiscito, en eso no consisten los acuerdos con las FARC, hay que sacar a un lado la ecuación de Uribe y Santos y pensar no en lo malo, en lo que nos tocó vivir cuando las FARC eran terroristas y secuestradores, sino en el futuro de que no volvamos a eso. Eso creo que es lo más importante de este proceso de paz.

¿Y el plebiscito? Si yo fuese el asesor político de esto que va a pasar, lo enfocaría en cuál es el futuro que vamos a conseguir, porque en estos casi cuatro años de negociación han bajado los secuestros, la extorsión, el chantaje; a lo mejor ha aumentado la inseguridad de las ciudades, pero eso es un tema diferente… Pero el tema grueso y difícil se dio por dos razones: una la hizo Uribe cuando llegó a la presidencia y los combatió y los redujo significativamente; y dos, porque Santos entendió que luego de eso había que sentarse a negociar el fin del conflicto.

Es decir, que los dos pusieron una parte importante, y ahora resulta que se están peleando, o sea, es una cosa increíble. Yo soy positivo frente a la paz, nos conviene la paz y creo que va a ganar el sí.

PERO HAY PERSONAS QUE NO QUIEREN LLEGAR A LA PAZ PORQUE MUCHOS CASOS QUEDARÍAN IMPUNES, SEGÚN SU FORMA DE PENSAR
Se necesita una gran cantidad de corazón abierto para el perdón para poder superar el problema. Se necesita que seamos capaces de reconciliarnos para poder entender el problema.

¿EXISTE UNA FORMA DE HACER POLÍTICA PROPIA DE AMÉRICA LATINA? ¿EN QUÉ ESTÁ PENSANDO EL LATINO ACTUALMENTE?
No solo el latino, hoy en día la gente ya no es pasiva frente a lo que sucede o lo que nos dicen nuestros líderes. Hoy en día el ciudadano es un ente activo, es un actor más. La comunicación antes era unilateral, era de uno a muchos, el emisor era uno y todos los demás eran los receptores, y lo máximo que tenían era el control de la televisión para cambiar el canal a lo que me gustaba…

Hoy la tecnología nos dio a todos la capacidad de ser emisores en la comunicación, con lo que la gente influye en la gente: hoy ya no son los políticos los que influyen en la gente, sino los ciudadanos los que terminan influyendo en los políticos para que hagan los que ellos necesitan. Ahora los ciudadanos dicen lo que se debe hacer, son los que están imponiendo los temas. Conocen sus derechos, saben que los tienen y están exigiendo que esos derechos sean respetados.


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