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El mundo al revés
2016-06-29
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Comparte en: Instagram facebook email Por: Felipe Caicedo     4'    5     692     Te gustó?
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Felipe Caicedo, Divcos (www.divcos.com)

En 5.000 años de historia económica registrada nunca tuvimos tasas de interés negativas; las sociedades pasadas, que creían que los fenómenos naturales eran castigos de los dioses y que la tierra era plana, nunca aceptaron pagar para que alguien utilice su dinero.

Al parecer, teníamos que llegar a la era del ego de los títulos académicos y premios teóricos para que la sociedad aceptase esta barbaridad, pues viene de los gurús —magos modernos— que manejan la economía mundial. Estamos en la fascinante era en la que la sociedad les ha entregado todo el poder a los banqueros centrales para que pongan en práctica sus fallidas teorías académicas para intentar lo imposible, domar al mercado.

Ver para creer: Eva Christiansen, emprendedora de 36 años, recibió en Dinamarca un préstamo para poner un negocio con tasa a favor de 0,017%. Es decir, el banco le paga por tomar el dinero; mientras, Ida Mottelson, estudiante de 27 años, recibió una llamada de su banco para notificarle que en adelante le cobrarán 0,5% por tener su dinero (The New York Times, 27 de febrero de 2015).

¿Recuerdan la crisis de 2008? El problema fue dar crédito a gente sin capacidad de pago para que adquiriera casas y luego utilizase esas casas como cajeros automáticos; en conclusión, se le pagaba a gente sin capacidad de pago para que se endeudase y moviese un motor económico que no funcionaba.

Toda crisis económica tiene la misma raíz: entregar dinero a gente sin capacidad de pago para crear ilusión de crecimiento económico que luego estalla cuando los deudores no pueden pagar el crédito.

Los ganadores de este juego son los deudores, y los perdedores los ahorradores. Por eso es fácil entender por qué los medios occidentales venden la deflación como el peor de los monstruos y la inflación como algo bueno.

En deflación el gran perdedor es el deudor, pues su ingreso baja pero su deuda se mantiene, mientras que el gran ganador es el ahorrista, pues los precios bajan y sus ahorros compran más. En inflación ocurre lo contrario: el gran perdedor es el ahorrista, pues los precios suben y sus ahorros bajan y el gran ganador es el deudor, pues sus ingresos suben y su deuda baja.

El mundo occidental es deudor neto mientras que el oriental es acreedor neto. ¿Qué creen ustedes que le conviene al mundo occidental?

Lo que estamos viendo con Eva e Ida a nivel de población es lo mismo que está ocurriendo a nivel macroeconómico: castigar al ahorrador para favorecer al deudor. Para poder pagarle a Eva por acceder al crédito, le tienen que cobrar a Ida.

Del mismo modo, para que Francia, España e Italia puedan financiar sus costos al 0,46%, 1,44% y 1,22% respectivamente hay que quitarles a los ahorradores en euros. La mecánica es sencilla: nadie en el mercado les prestaría dinero a esa tasa, así que el Banco Central crea nuevos euros y los presta a economías sin capacidad de pago para que mantengan la ilusión de economías funcionales.

La creación de nuevos euros se refleja en la hoja de balance del Banco Central Europeo, que actualmente lo hace a un ritmo de 80 billones de euros al mes:

Al crear nuevos euros, alguien tiene que pagar: los perdedores de mantener esta ilusión son los ahorradores en euros, que han visto caer su valor. La mecánica es sencilla: sube la hoja de balance del Banco Central al crear nuevos euros, baja el valor del euro:

Imagine en 2011, cuando el valor del euro fluctuaba alrededor de 1,40 dólares, consultarles a los ahorristas si estaban de acuerdo en entregar el 20% de sus ahorros para financiar a los Gobiernos. Como sería un ¡NO! rotundo, los bancos centrales simplemente imprimen euros sin que la mayoría de ahorradores sepa que son los perdedores que están financiando la incompetencia burocrática de sus Gobiernos.

Analicemos la siguiente tabla para darnos cuenta de algunas fascinantes inconsistencias:

  • La más extraordinaria: en 2008, cuando Francia y España tenían una deuda/PIB del 68% y del 40% respectivamente, su tasa de endeudamiento era del 4,5%. Hoy, con 95% y 100% de deuda/PIB respectivamente, sus tasas de endeudamiento son apenas del 0,46% y 1,44%.
  • La tabla nos enseña cómo la deuda de los países explotó mientras que su tasa de financiación colapsó: el mundo al revés.

Antes de que los magos modernos de los bancos centrales aplicasen su magia, el mundo giraba por un principio lógico fácil de entender: a mayor deuda, mayor riesgo y por lo tanto mayor tasa que justifique el riesgo. Hoy, los magos le han dado la vuelta al mundo, y mientras más endeudados están los países, los banqueros centrales se encargan de que las economías quebradas disfuncionales tengan abierta una ilimitada línea de crédito cortesía de los ahorristas.

Volvamos a los 80 billones que el Banco Central crea mes a mes para mantener tasas negativas y para que los quebrados se sigan endeudando. ¿Qué significan 80 billones de euros? En la reserva petrolera del Yasuní existen alrededor de 1 billón de barriles, que, a un precio de 35 dólares por barril, están cotizados en 35 billones de dólares. Los 80 billones de euros a 1,13 dólares por euro son 90,4 billones de dólares: ¡alcanza para 2,6 Yasunís mensuales! Vaya poder de los magos, lo que la naturaleza se demoró cientos de miles de años en crear, los banqueros centrales lo crean con un chasquido de dedos…

Al igual que en la crisis de 2008, los banqueros centrales han logrado pagar a los insolventes vía tasas negativas para que se sigan endeudando, y la única conclusión que queda al analizar la situación actual del mundo es que no hemos aprendido nada… ¿Qué podría salir mal?


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