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La tecnología como catalizador del desarrollo sostenible
2016-10-05
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Comparte en: Instagram facebook email Por: Estrella Merlos     5'    8     425     Te gustó?
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Estrella Merlos,
directora adjunta en el Instituto de las Naciones Unidas
para la Formación Profesional e Investigaciones (UNITAR)

En septiembre de 2015, los 193 países miembros de la ONU adoptaron la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la cual incluye 17 objetivos y metas que buscan erradicar la pobreza, asegurar los derechos humanos, la equidad de género y la sostenibilidad del medio ambiente, así como el desarrollo económico y social inclusivo. Estos 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) aplican de forma universal a todos los países, incluyendo metas ambiciosas a ser alcanzadas por países desarrollados y en desarrollo.

La Agenda 2030 hace énfasis en el potencial de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC’s), así como de la conectividad, para acelerar el progreso humano a través de soluciones innovadoras que transformen y mejoren la forma en que vivimos y trabajamos. En campos diversos como la medicina y la energía, las TIC’s pueden contribuir al logro de los ODS.

A través de innovaciones tecnológicas en salud conocidas como eSalud (eHealth) se puede mejorar la calidad de vida de los pacientes por medio de un constante monitoreo y tratamiento, y se pueden usar teléfonos móviles (mHealth) para realizar diagnósticos sobre VIH y monitorear epidemias (World Health Organization (WHO), mHealth. New Horizons for Health Through Mobile Technologies), entre otros, contribuyendo con ello a garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades (Objetivo 3).

En cuanto a la protección del medio ambiente, las TIC’s pueden contribuir a mejorar el manejo de los recursos hídricos a través de tecnologías inteligentes tales como sensores inteligentes, sistemas de irrigación y de conservación de agua, aplicaciones móviles para controlar el consumo de agua, etc. Asimismo, se puede mejorar la eficiencia en el consumo de energía a través de tecnologías que ayuden a conservar energía y predecir patrones de consumo.

Aún más, las TIC’s pueden contribuir a crear ciudades inteligentes, sostenibles y resilientes (Objetivo 11). Esto es de especial importancia de cara a los desafíos que presenta la urbanización, con más del 50% de la población mundial viviendo en zonas urbanas y 28 megaciudades en las que habitan 453 millones de personas, según datos de la United Nations Department of Economic and Social Development, (UN DESA), Population Division.

Dado que el mundo es cada vez más urbano, las ciudades representan entre el 75% y el 80% del producto interno bruto (PIB) de los países, constituyendo el motor principal del crecimiento económico mundial. Al mismo tiempo, las ciudades generan el 50% de los desechos mundiales, el 49% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y consumen el 80% de la energía mundial (Intergovernmental Panel on Climate Change [IPCC], Fifth Assessment Report [AR5]). Esto impone una serie de desafíos para las ciudades como son la contaminación ambiental, el cambio climático, desastres y vulnerabilidad, inseguridad, gestión de agua y residuos, entre otros.

En este contexto de creciente urbanización no planificada, las TIC’s brindan una oportunidad sin precedentes, ya que permiten la creación de ciudades inteligentes que puedan responder de forma más efectiva a desafíos complejos a través del manejo eficiente de recursos y de la infraestructura, la reducción del gasto público y la provisión de mejores servicios a los ciudadanos. Las TIC’s facilitan también la cooperación y el intercambio de conocimiento entre líderes, Gobiernos y ciudadanos alrededor del mundo, ayudándolos a estar mejor equipados para crear ciudades sostenibles e inclusivas.

La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) define a las ciudades inteligentes como “aquellas ciudades innovadoras que aprovechan las tecnologías de la información y la comunicación para mejorar la calidad de vida, la eficiencia de los servicios urbanos y la competitividad, al tiempo que se aseguran de que responden a las necesidades de las generaciones presente y futuras en los aspectos económicos, sociales y medioambientales”.

Las ciudades inteligentes se caracterizan por integrar dentro de sus procesos y funciones nuevas aplicaciones, tecnologías y sistemas para la energía inteligente, la movilidad y transporte inteligente, los edificios inteligentes, infraestructura inteligente para la gestión del agua y desechos, sistemas de salud inteligentes, sistemas inteligentes de seguridad y Gobierno inteligente.

En el caso de las ciudades de América Latina, es cada vez más importante transformar la gestión pública tradicional en una gestión inteligente a través del uso de las tecnologías de la información y la comunicación. Un ejemplo a destacar de una urbe que está migrando hacia una ciudad inteligente es Río de Janeiro con su Centro de Operaciones Río (COR), en el que se monitorea y optimiza el funcionamiento de toda la ciudad, se analizan datos recogidos por sensores y se visualizan imágenes a través de más de 600 cámaras distribuidas por el municipio. El centro funciona 24 horas al día y coordina 30 órganos gubernamentales que monitorean el sistema de transporte, energía, comunicaciones, seguridad pública y salud. A través de las tecnologías de la información, así como de la aplicación de este conocimiento, se puede mejorar la toma de decisiones y brindar mejor calidad de vida y servicios a los ciudadanos.

Otro ejemplo a destacar es el caso de la ciudad de Nueva York y su Center for Urban Science and Progress (CUSP), una iniciativa conjunta entre la ciudad, la Universidad de Nueva York y un consorcio de empresas de tecnología que busca optimizar el flujo de tránsito. A través de sensores distribuidos en varios puntos de la ciudad, de sistemas de información geográfica y de aplicaciones móviles que brindan información en tiempo real sobre el flujo de tráfico se recopilan, analizan y proporcionan datos para mejorar el funcionamiento del tránsito en la ciudad.

En el caso de Santiago de Chile, por ejemplo, el Ministerio de Educación ha utilizado la tecnología para identificar la mejor ubicación para desarrollar infraestructura educativa, haciendo coincidir la oferta pública (salas cunas y jardines financiados por el Estado) y la demanda potencial (población de niños entre 0 y 4 años). Eso ha permitido mejorar la toma de decisiones en la localización de infraestructura y reducir brechas de cobertura educativa con el fin de mejorar la equidad social.

Para finalizar, una premisa importante a partir de estos ejemplos es que el objetivo central de las ciudades inteligentes es mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Asimismo, las tecnologías de la información y la comunicación constituyen herramientas claves para alcanzar el desarrollo sostenible. En este sentido, las ciudades inteligentes y el uso de la tecnología no son una opción, sino una necesidad.

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ESTRELLA MERLOS
Directora adjunta en el Instituto de las Naciones Unidas para la Formación Profesional e Investigaciones (UNITAR), responsable de supervisar la “Red Global CIFAL” compuesta por 16 centros de entrenamiento alrededor del mundo. Ha sido directora ejecutiva del centro de entrenamiento de UNITAR en Atlanta (EE. UU.). Ha trabajado con el Gobierno de El Salvador y en Ecuador en la implementación de programas de desarrollo. Posee una maestría en Administración Pública. Participó en el Programa Fulbright en EE. UU., especializándose en política pública, planificación urbana y desarrollo económico. Sus áreas de especialidad incluyen manejo de aeropuertos, gestión de desastres, acuerdos de libre comercio y negociación.


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