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Un sueño maratónico
2015-02-24
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Comparte en: Instagram facebook email Por: Redacción de NUMBERS     5'    0     781     Te gustó?
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¿Qué sabe del atleta ecuatoriano que superó la marca de un profesional sin serlo? En octubre de 2014 culminó con el sueño por el que ha luchado dentro y fuera del país: correr 50 maratones.

La camiseta azul que lleva grabada la frase “the marathon man” advierte que se trata de un deportista. Viste pantaloneta corta y zapatos para correr. Mientras ejercita sus músculos comenta que se trata de la casaca con la que corrió su maratón número 50.

Juan Eduardo Pilataxi, como ningún otro ecuatoriano lo ha hecho, corrió 12 maratones en 2014, con lo que dio por culminado su Reto Maratón. Con el total conseguido en su carrera no profesional supera a corredores como Silvio Guerra, que tiene 35 maratones, y Franklin Tenorio, con 38 hasta el momento.

Conocido como el chasqui bolivariano, en honor al recorrido que hizo junto a otros atletas por varios países latinoamericanos, Juan Eduardo se siente satisfecho por haber cumplido un sueño “de locos” a pesar de los obstáculos.

No recibió apoyo económico de ningún tipo y fueron varios los inconvenientes que tuvo que superar, entre ellos el autofinanciamiento, tanto para su preparación y entrenamiento como para salir del país, ya que en Ecuador solo se realizan tres maratones al año, cantidad que no le alcanzaba para cumplir su sueño.

Es así que su motivación y perseverancia le llevaron a trascender fronteras. Además de correr en Quito, Guayaquil y Cuenca pasó por Sevilla, Valencia, Madrid, Lima, Santa Marta, Medellín y México en busca de competencias que le permitan llegar a la medalla número 50.

El reto parecía imposible, ya que un atleta promedio no puede correr más de cuatro maratones en un año, principalmente por motivos de salud.

Las advertencias de los médicos no faltaron. “Me decían que puede ser arriesgado”, asegura. Pero Juan vive rompiendo paradigmas.

No solo médicos, sino también amigos y familiares le dieron respuestas negativas ante su propósito. “Es imposible”, “arriesgado” “te puede pasar algo”, “no lo vas a lograr”, “estás loco”, le decían. Nada de eso le frenó y hoy es el único ecuatoriano que ha corrido 50 maratones y, más admirable todavía, el único que logró 12 en un solo año.

Sin embargo, supo llegar a la meta con toda una vida familiar y profesional alrededor suyo, ya que, además de ser un deportista disciplinado, el chasqui bolivariano ejerce como docente universitario, es esposo y padre de familia.

EL INICIO
Desde los 16 años empezó su pasión por el atletismo, deporte que —acota— es la base de todos los demás. A sus 52 logró lo que muchos dudaron.

Ser un ejemplo de perseverancia para sus alumnos y para las futuras generaciones, impulsar el atletismo en el país y el incentivo a su espíritu deportista son algunos de los objetivos por los que Juan no se da por vencido.

Con lágrimas en los ojos recuerda una de las anécdotas que más le llenan el alma. En sus inicios como corredor conoció, durante una carrera en la ciudad de Tulcán, a dos niños que le pidieron una de sus prendas como obsequio. Juan accedió y se despidió. Hace algún tiempo se encontró con dos jóvenes que se acercaron a él y le recordaron a aquellos niños. Eran los mismos, crecieron y siguieron su ejemplo como deportista.

“Esas son las cosas que me fortalecen para seguir adelante”, comentó.

EUROPA Y SU LOCURA
Nunca se ha planteado conseguir los mejores tiempos en una carrera, pero en varias competencias ha logrado los primeros puestos y ha superado sus propias marcas.

Esto lo consiguió luchando por lo que para la mayoría de personas es imposible: correr dos maratones en menos de dos semanas. La “locura”, como él la llama, sucedió en Europa. Juan llevó la camiseta ecuatoriana a Sevilla, donde logró uno de sus mejores tiempos: 3h19m. A la semana siguiente corrió una nueva maratón en Valencia en 3h29m.

Por supuesto que sufrió los estragos de sus excesos. Recuerda que en una ocasión, en plena competencia, sus piernas se doblaban antes de llegar a la meta, sus rodillas estaban débiles y su cuerpo desgastado. “Se me fueron las lágrimas, el dolor era muy fuerte”, asegura, a la par de que pensó que no llegaría al final de su reto. Pero respiró y lo logró.

50 MARATONES NO SON SUFICIENTES
Ni siquiera las 50 fueron suficientes. El 2014 culminó con un total de 52 maratones en Guayaquil. Con gran satisfacción y alegría, dice que es cierta la frase que se ha convertido en el motor de su trabajo: “si lo puedes soñar, lo puedes lograr, y si lo lograste tienes el derecho a seguir soñando”.

A nivel institucional le cerraron varias puertas, por su edad o la imposibilidad de su objetivo como argumento. Sin embargo Juan acudió a préstamos y venta de propiedades para financiar sus competencias.

Al ver su objetivo cumplido, no puede pasar por alto el mérito a la única persona que le entregó su confianza y le apoyó con su profesionalismo. Se trata del entrenador de atletismo Juan Araujo, quien le enseñó que además de su preparación y cuidado físico y alimenticio era importante el “entrenamiento invisible”, aquella estabilidad que solo le da la armonía consigo mismo y con sus semejantes, la paz interior, otra de las cualidades del deportista.

BITÁCORA
Hasta el 2009 corrió 11 maratones, 4 en 2010, 7 en 2011, 8 en 2012, 10 en 2013 y 12 en 2014.


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